Entrevista SIAC – Vino y Salud Cardiovascular

Entrevista SIAC – Vino y Salud Cardiovascular

En esta entrevista al Dr. Adrián Baranchuk, vicepresidente SIAC y electrofisiologo en Universidad de Queens, Canadá,  hablamos sobre un tema de interés general, el vino y la salud cardiovascular, su revisión reciente en Circulation y futuras investigaciones acerca de este tema. Podrá acceder a las notas realizadas en Washington post y The Conversation. Además podrá

En esta entrevista al Dr. Adrián Baranchuk, vicepresidente SIAC y electrofisiologo en Universidad de Queens, Canadá,  hablamos sobre un tema de interés general, el vino y la salud cardiovascular, su revisión reciente en Circulation y futuras investigaciones acerca de este tema. Podrá acceder a las notas realizadas en Washington post y The Conversation.

Además podrá leer un resumen en castellano en el cual se reúne la información disponible acerca del vino y sus efectos cardioprotectivos, la importancia de sus componentes individuales y sus interacciones con el sistema cardiovascular, el debate acerca de su consumo leve-moderado y las recomendaciones actuales para su ingesta.

Las bebidas alcohólicas se han consumido por miles de años. La cultura de este tipo de bebidas ha crecido desde sus inicios. Desde el siglo 20, ha crecido el cuestionamiento científico acerca de las bebidas alcohólicas y las enfermedades isquémicas.  Muchos estudios epidemiológicos prospectivos soportan la hipótesis de una correlación negativa entre el consumo moderado de alcohol y enfermedad isquémica cardíaca.  Esta correlación también fue reportada individualmente para el vino tinto. Aunque la evidencia sobre el beneficio cardiovascular es inconsistente y fuertemente debatida por médicos y científicos, estudios epidemiológicos soportan ampliamente esta visión específica al vino, principalmente vino tinto.

Esta revisión reúne la información disponible acerca del vino y sus efectos cardioprotectivos, la importancia de sus componentes individuales y sus interacciones con el sistema cardiovascular, el debate acerca de su consumo leve-moderado y las recomendaciones actuales para su ingesta.

 

¿Qué se considera “Medida estándar”?

Esta unidad métrica tiene variaciones en diferentes países y en la literatura científica.  En el Reino Unido por ejemplo, ese concepto está expresado en unidades de etanol puro, y en el público en general, está presentado en cantidad de cerveza, vino o bebidas blancas ya que son las más consumidas; las unidades de alcohol varían dependiendo de la bebida, pero las más comunes incluyen medida estándar, gramos, mililitros, onzas, y concentración de alcohol por volumen.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asume 1 medida estándar de bebida a 10 gramos de etanol puro, recomendando no exceder 2 bebidas estándar por día, con al menos dos días de la semana sin consumirlas. Esta definición de la OMS no es adoptado por muchos países, exstiendo mucha variación entre países.

alcohol

Se define como un consumidor leve de alcohol a <7 medidas estándar por semana, moderado 7-21 medidas por semana, y excesivo >21 medidas por semana.

 

VINO

Luego de su fermentación, el vino posee un mix de componentes conocidos como polifenoles que, a pesar del etanol, emergen como jugadores claves en las propiedades antioxidantes, anti-inflamatorias y citoprotectoras.

La composición del vino se obtiene de la fermentación del mosto de la uva, y la calidad y variedad de las uvas impactan en la composición del mismo. El vino tinto tiene >500 compuestos, los más importantes son el agua, alcohol (etanol) y polifenoles. Estos últimos se dividen en dos, flavonoides y no flavonoides.

Los flavonoides proveen el sabor y color al vino, y mientras que al resveratrol (no flavonoide) se le atribuyen propiedades bioactivas. Los polifenoles, si bien son una pequeña parte del contenido del vino, son de particular interés en cardiología por sus propiedades biológicas y cardioprotectivas potenciales.

El vino tinto posee 10 veces más concentración de polifenoles que el vino blanco, y esa variación depende de la fermentación del mosto de la uva utilizada en cada vino. Hay pocos estudios que compararon directamente los efectos de ambos vinos, con poca evidencia al respecto.

Sus Componentes

Polifenoles: la mayoría de ellos no se absorben en su forma nativa, y son químicamente modificados luego de su ingesta, por lo tanto, su actividad biológica deriva de los metabolitos de los polifenoles. Hay evidencia que la biodisponibilidad luego de una ingesta aguda o crónica de vino provee efectos biológicos beneficiosos in vivo.

Flavonoides: pertenecen a la familia de los polifenoles. Se encuentran primariamente en vegetales, frutas y bebidas como el te o el vino. Los flavonoides del vino inhiben la oxidación del colesterol LDL y previenen la disfunción endotelial, por lo tanto poseen propiedades antiateroscleróticas.

Uno de ellos, Quercetin es un potente antioxidante, con una relación negativa con al mortalidad cardiovascular. Posee propiedades antihipertensivas, antiinflamatorias y antitrombogénicas  a nivel plaquetaria.

Resveratrol: derivado no flavonoide producido por plantas y presente en uvas y vino tinto.  Este metabolito se postula como un gran contribuyente a explicar la “Paradoja Francesa”. Hay muchos datos que conectan el resveratrol con efectos en hipertensión arterial, aterosclerosis, stroke, infarto de miocardio e insuficiencia cardíaca

MECANISMO DE ACCION

El mecanismo de acción cardioprotectivo exacto no se ha interpretado causalmente aún, sin embargo, estudios epidemiológicos humanos, in vitro e in vivo han demostrado el beneficio cardiovascular del vino tinto, postulando varias explicaciones interesantes.

Los polifenoles mejoran la fibrinólisis, y reducen la agregación plaquetaria, además de incrementar la producción de óxido nítrico (ON) que induce vasodilatación. Reducen la susceptibilidad de la oxidación del LDL, e inversamente, el vino incrementa los niveles de HDL y triglicéridos.

vino salud

El consumo moderado de alcohol se asoció a reducción en la presión arterial sistólica y diastólica; además de incrementar la sensibilidad a la recaptación de glucosa mediada-insulina.

En contraposición, el consumo de alcohol puede gatillar Fibrilación Auricular (FA), y el consumo sostenido puede causar remodelado auricular eléctrico. Algunos autores sostienen que el alcohol es un factor de riesgo para FA.

 

PARADOJA FRANCESA

Renaud y De Lorgeril utilizaron el término “Paradoja Francesa” en 1992, a una observación de baja tasa de eventos isquémicos y mortalidad a pesar del alto consumo de grasa saturada en el sur de Francia. Los autores atribuyeron los efectos cardioprotectivos de este fenómeno al consumo moderado de alcohol, especialmente vino tinto, que es altamente consumido en esa área.

 

EL VINO VS OTRAS BEBIDAS ALCOHOLICAS

Existe una curva “U” o “J” entre el consumo de alcohol y la mortalidad total. En la mortalidad cardiovascular la relación tiene forma de “L”, bajas dosis de alcohol genera efectos protectivos que no se ven con elevada ingesta. La evidencia concuerda en que todas las bebidas alcohólicas se asocian a reducción de enfermedad isquémica si no se consume en elevadas cantidades.

Algunos estudios no encontraron diferencias entre el tipo de alcohol consumido y el beneficio cardiovascular, mientras que otros demostraron que el vino fue superior a la cerveza y bebidas blancas.

 

VINO DEALCOHOLIZADO (SIN ALCOHOL)

Los componentes del vino tinto, catecinas y antocianinas inhiben invitro la oxidación del LDL, mientras que el etanol y el vino dealcoholizado no afecta los niveles de oxidación. Aquí confirmamos los mismos resultados en el vino dealcoholizado.

Serafini y cols demostró en pacientes con enfermedad coronaria que la ingesta de vino tinto dealcoholizado en intervalos de 1 semana incrementó la capacidad antioxidante plasmática invitro, siendo este efecto atribuido a los polifenoles. Stein y cols reportó que la ingestión del jugo de uva violeta (sin etanol) se asoció con mejoría de la función endotelial a través de la reducción de la susceptibilidad a la oxidación del LDL en 15 adultos con enfermedad coronaria. Por otro lado, el tratamiento de células endoteliales de venas umbilicales humanas con vino tinto dealcoholizado llevó a 3 veces incremento en la liberación del óxido nítrico, y 2 veces incremento de óxido nítrico sintetasa endotelial humana.

 

RECOMENDACIONES PARA SU CONSUMO

El manual más comprensivo para los profesionales es la guía de la OMS. Incluye conceptos del consumo riesgoso, definición de medida estándar y una guía de consumo de alcohol de bajo riesgo

La guía 2015-2020 recomienda un consumo moderado (≤ 2 std/d hombre; ≤ 1 std/d mujer; 1 medida estándar=14 g de etanol puro).

La American Heart Association concluye que un consumo moderado de alcohol (1-2 bebidas/día) está asociado con reducción de enfermedad isquémica si un consenso claro del vino como la bebida más beneficiosa. En mujeres, sin embargo, se sugiere un consumo de no más de 1 bebida/día.

 

CONCLUSIONES

A pesar de una falta de consenso específico acerca del tipo específico de bebida beneficiosa para el corazón, la evidencia sugiere que el etanol y los polifenoles en el vino puede conferir un benefisio sinergístico en contra de las enfermedades cardiovasculares, principalmente la isquémica.

Hay discrepancias en la definición de una medida estándar, siendo la definición de la OMS de 10 gr. no aceptada internacionalmente.

El consumo leve-moderado está considerado como cardioprotectivo por estudios experimentales y epidemiológicos, luego de observar una correlación inversa con la enfermedad isquémica.

 

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