Asociación entre nutrientes de la dieta con la presión arterial y lípidos en 18 países

Asociación entre nutrientes de la dieta con la presión arterial y lípidos en 18 países

Estudio PURE El presente artículo es uno mas de la serie de publicaciones realizadas por la Red de Investigadores del estudio “Prospective Urban and Rural Epidemiology (PURE)” y que para este reporte incluye los datos obtenidos en 125.287 individuos de 18 países entre los que se incluyen Argentina, Brasil, Chile y Colombia. En estos individuos

Estudio PURE

El presente artículo es uno mas de la serie de publicaciones realizadas por la Red de Investigadores del estudio “Prospective Urban and Rural Epidemiology (PURE)” y que para este reporte incluye los datos obtenidos en 125.287 individuos de 18 países entre los que se incluyen Argentina, Brasil, Chile y Colombia. En estos individuos se les aplicó un cuestionario validado de frecuencia alimentaria y se analizó la asociación entre marcadores de riesgo para enfermedades cardio-vasculares (ECV) y el consumo en la dieta de macronutrientes como grasas en sus diferentes presentaciones (saturadas, mono-insaturadas y poli-insaturadas), proteínas, hidratos de carbono y colesterol, con el fin de contribuir a aclarar las enormes controversias y contradicciones generadas por las innumerables guías con recomendaciones de dietas saludables, las cuales han tenido una rápida evolución desde las clásicas dietas restrictivas con una absoluta prohibición de la ingesta de grasas saturadas (la mayoría de origen animal) y reemplazarlas por el consumo de carbohidratos, con el objetivo de disminuir los niveles plasmáticos de LDL-colesterol y el riesgo de ECV, hasta las más recientes en las que se indica que el consumo excesivo de carbohidratos es igualmente malo, y que el reemplazar la grasa saturada por grasa poliinsaturada de origen vegetal tampoco tiene un efecto protector.

En nuestro estudio hemos  utilizando un modelo de simulación multinivel en el cual se determinó globalmente y por niveles de ingesta el efecto del reemplazado iso-calórico de las grasas saturadas con las otras grasas o con hidratos de carbono. El modelo de simulación que realizamos asume que el efecto de los ácidos grasos saturados en las ECV se relaciona solo a través de un marcador de riesgo lipídico  individual. Luego comparamos estos estimados de riesgo basados en los marcadores con los datos reales obtenidos directamente de los participantes de la asociación entre consumo de grasas saturadas y eventos CV.

Como era de esperarse, observamos que el mayor consumo de grasa total o de cada tipo de grasa individualmente se asocia con concentraciones plasmáticas más altas de colesterol total y LDL-colesterol, pero también de HDL-colesterol y apolipoproteina A1 (ApoA1) y con menores concentraciones de triglicéridos y de las relaciones colesterol total/HDL, triglicéridos/HDL, ApoB/ApoA1.

La mayor ingesta de carbohidratos se asocia con menores niveles plasmáticos de colesterol total, de LDL-colesterol y ApoB, pero también de  HDL-colesterol y Apo A1, y con mayores niveles de triglicéridos y de las relaciones colesterol/HDL-colesterol, triglicéridos/HDL-colesterol y ApoB/ApoA1.

Una mayor ingesta de proteínas se asocia con menores niveles de presión arterial, mientras el consumo de grasas e hidratos de carbono se asocia con niveles más altos de presión sanguínea.

En nuestro modelo de simulación, el reemplazo de grasas saturadas con hidratos de  carbono se asocia con el perfil lipídico más adverso, mientras que el sustituir la grasa saturada con grasa insaturada mejora LDL-colesterol y la presión sanguínea pero agrava el nivel de HDL-colesterol y triglicéridos.

La asociación observada entre la ingesta de grasa saturada y ECV puede explicarse en nuestro modelo de simulación por los efectos en la relación ApoB/ApoA1, pero no por los otros marcadores lipídicos de riesgo, incluido el LDL-colesterol.

En conclusión los datos de este estudio realizado en 18 países de cinco  continentes con diferentes niveles socio-económicos y culturales están en desacuerdo con la recomendaciones actuales de reducir tanto el consumo total de grasas como de las grasas saturadas. Además, la recomendación de reducir la ingesta de grasas saturadas y reemplazarlas por hidratos de carbono en nuestro modelo de simulación resulta en un efecto negativo en el perfil lipídico, y el reemplazo de grasa saturada por grasa insaturada mejora algunos marcadores de riesgo pero empeora otros. El modelo de simulación de sustituciones sugiere que entre todos los marcadores lipídicos de riesgo para ECV, la relación ApoB/ApoA1  proporciona la mejor indicación de los efectos  de la grasa saturada en el riesgo de ECV y que el centrarse solo en LDL-colesterol como único marcador  de riesgo no permite evaluar los efectos clínicos del consumo alimentario o de específicos macronutrientes en el riesgo de ECV.

Nuestros resultados soportan la necesidad de implementar nuevos estudios clínicos especialmente en países de medianos y bajos ingresos que permitan confirmar los hallazgos de nuestro modelo de simulación y de esta manera tener mas argumentos para parar la agresiva campaña de mercadeo que incentiva el consumo de hidratos de carbono ultra procesados y poder obtener recomendaciones dietéticas basadas en alimentos locales, con comidas y patrones dietéticos propios, respetando la aspectos culturales y considerando la situación socio-económica de cada país y cada región. Mientras tanto y con base en nuestros resultados de este articulo y de otros contenidos en dos artículos complementarios publicados en Lancet el mismo día del que comentamos [1,2], soportan el concepto de que en una dieta cardio-saludable no es apropiado reducir la ingesta de grasa total y tampoco es saludable sustituir el consumo de grasa saturada por hidratos de carbono refinados.

Referencias

  1. Dehghan M, Mente A, Zhang X, Swaminathan S, Li W, Mohan V, Iqbal R, Kumar R, Wentzel-Viljoen E, Rosengren A, Amma LI, Avezum A, Chifamba J, Diaz R, Khatib R, Lear S, Lopez-Jaramillo P, Liu X, Gupta R, Mohammadifard N, Gao N, Oguz A, Ramli AS, Seron P, Sun Y, Szuba A, Tsolekile L, Wielgosz A, Yusuf R, Hussein Yusufali A, Teo KK, Rangarajan S, Dagenais G, Bangdiwala SI, Islam S, Anand SS, Yusuf S; Prospective Urban Rural Epidemiology (PURE) study investigators. Associations of fats and carbohydrate intake with cardiovascular disease and mortality in 18 countries from five continents (PURE): a prospective cohort study. Lancet. 2017 Aug 28. pii: S0140-6736(17)32252-3. doi: 10.1016/S0140-6736(17)32252-3. [Epub ahead of print]
  2. Miller V, Mente A, Dehghan M, Rangarajan S, Zhang X, Swaminathan S, Dagenais G, Gupta R, Mohan V, Lear S, Bangdiwala SI, Schutte AE, Wentzel-Viljoen E, Avezum A, Altuntas Y, Yusoff K, Ismail N, Peer N, Chifamba J, Diaz R, Rahman O, Mohammadifard N, Lana F, Zatonska K, Wielgosz A, Yusufali A, Iqbal R, Lopez-Jaramillo P, Khatib R, Rosengren A, Kutty VR, Li W, Liu J, Liu X, Yin L, Teo K, Anand S, Yusuf S; Prospective Urban Rural Epidemiology (PURE) study investigators. Fruit, vegetable, and legume intake, and cardiovascular disease and deaths in 18 countries (PURE): a prospective cohort study. Lancet. 2017 Aug 28. pii: S0140-6736(17)32253-5. doi: 10.1016/S0140-6736(17)32253-5. [Epub ahead of print]

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