Fallo auricular como nueva entidad clínica: un nuevo miembro en la familia

Fallo auricular como nueva entidad clínica: un nuevo miembro en la familia

Bisbal y colaboradores presentan en sociedad una nueva entidad clínica que, si bien fue identificada hace años como factor de riesgo, los autores la reconocen como sujeto propio, le dan nombre: “fallo auricular”. No todos los días uno tiene la oportunidad de ver nacer una nueva enfermedad. Y, sin embargo, Bisbal y colaboradores presentan en

Bisbal y colaboradores presentan en sociedad una nueva entidad clínica que, si bien fue identificada hace años como factor de riesgo, los autores la reconocen como sujeto propio, le dan nombre: “fallo auricular”.


No todos los días uno tiene la oportunidad de ver nacer una nueva enfermedad. Y, sin embargo, Bisbal y colaboradores presentan en sociedad una nueva entidad clínica que, si bien fue identificada hace años como factor de riesgo, los autores la reconocen como sujeto propio, le dan nombre: “fallo auricular” y una propuesta de definición: “cualquier disfunción auricular (anatómica, mecánica, eléctrica y/o reológica, incluida la homeostasis de la sangre) que deteriora el rendimiento cardíaco, provocando síntomas que empeoran la calidad de vida o la supervivencia, en ausencia de alteraciones significativas valvulares o ventriculares” (1). Los firmantes reconocen que, como ocurrió con la insuficiencia cardíaca, conocimientos futuros ayudarán seguramente a detallar y concretar esta imberbe entidad. Sin embargo, las implicaciones clínicas derivadas de su reconocimiento no son pequeñas, pues se espera que este paso mejore su detección en la práctica clínica diaria y suponga un impulso para una investigación específica que ayude a esclarecer las áreas sombrías y dé luz a eventuales tratamientos. De hecho, uno de los motivos por el que los autores justifican esta nueva entidad se basa precisamente en la histórica discriminación que ha sufrido la aurícula en la fisiología y patología cardiovascular y que, sin embargo, los nuevos conocimientos en la electrofisiología e imagen cardíaca avanzada sitúan con un papel prínceps hoy día.

En este número del Journal of American College of Cardiology, los autores repasan de manera elegante la anatomía auricular, especialmente la de la aurícula izquierda, así como su función y las fases de la contracción: reservorio, conducto y bombeo, para entender cómo cualquier alteración en cada nivel puede ejercer un efecto deletéreo sobre la función cardíaca. Aunque quizás se extralimite en los objetivos del artículo, reconozco que me hubiera gustado en este apartado una mención más amplia a la circulación coronaria auricular, cenicienta entre cenicientas, y el potencial papel de la isquemia auricular en su patogénesis (2,3).

Seguidamente, proponen una extensa lista de causas y precipitantes del fallo auricular, a los que agrupan bajo tres grandes epígrafes: 1) alteraciones del ritmo cardíaco, con especial mención a la disincronía interauricular y aurículo-ventricular, 2) miocardiopatías auriculares, con un papel cada vez más emergente para la fibrosis, y 3) el remodelado auricular, secundario a fibrilación auricular o enfermedad ventricular o valvular significativa. En mi opinión este sería el aspecto más confuso de la revisión, ya que se propone en la definición inicial que la disfunción acontezca “en ausencia de una alteración valvular o ventricular significativa”.

Apoyándose en unas ilustraciones realmente bellas y didácticas (ilustración central adjunta), los autores exponen a continuación las manifestaciones clínicas de este fallo auricular (ictus, insuficiencia cardíaca e hipertensión pulmonar) y su impacto per se sobre otras estructuras cardíacas vecinas, como el miocardio ventricular (en el caso de una taquimiocardiopatía) (4) o las válvulas aurículo-ventriculares (5).

Para finalizar, Bisbal y cols. sugieren distintas estrategias potenciales tanto para el diagnóstico como para el tratamiento de esta nueva entidad clínica, sin bien reconocen que próximos avances en el campo de la electrofisiología y de la imagen cardíaca son necesarios para que este nuevo miembro de la familia termine de asentarse en nuestro vocabulario diario.

Reflexión final

Creo que estamos ante un artículo histórico, que no por conceptual debe ser interpretado exclusivamente como generador de hipótesis. Resume de forma brillante el conocimiento actual del papel de las aurículas como elemento primordial en muchos escenarios clínicos hasta ahora marginados, y hace una llamada a toda la comunidad médica para seguir avanzando en esta nueva entidad clínica a través de una investigación específica. Bienvenido pues, “fallo auricular”.

Fig1

 

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REFERENCIAS

1-Bisbal F, Baranchuk A, Braunwald E, Bayés de Luna A, Bayés-Genís A. Atrial Failure as a Clinical Entity. J Am Coll Cardiol [Internet]. 2020 Jan 21 [cited 2020 Jan 24];75(2):222–32. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/31948652

2-Álvarez-García J, Vives-Borrás M, Ferrero A, Aizpurua DA, Peñaranda AS, Cinca J. Atrial coronary artery occlusion during elective percutaneous coronary angioplasty. Cardiovasc Revasc Med [Internet]. 2013 [cited 2014 Feb 21];14(5):270–4. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23994037

3-Álvarez-García J, Vives-Borrás M, Gomis P, Ordoñez-Llanos J, Ferrero-Gregori A, Serra-Peñaranda A, et al. Electrophysiological Effects of Selective Atrial Coronary Artery Occlusion in Humans. Circulation [Internet]. 2016 Jun 7 [cited 2016 Jul 22];133(23):2235–42. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/27151531

4-Mueller KAL, Heinzmann D, Klingel K, Fallier-Becker P, Kandolf R, Kilias A, et al. Histopathological and Immunological Characteristics of Tachycardia-Induced Cardiomyopathy. J Am Coll Cardiol [Internet]. 2017 May 2 [cited 2020 Jan 28];69(17):2160–72. Available from: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0735109717359740

5-Deferm S, Bertrand PB, Verbrugge FH, Verhaert D, Rega F, Thomas JD, et al. Atrial Functional Mitral Regurgitation: JACC Review Topic of the Week. J Am Coll Cardiol [Internet]. 2019 May 21 [cited 2020 Jan 28];73(19):2465–76. Available from: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0735109719345541


 

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