CONSEJO DE PEDIATRIA – Obesidad Infantil en América Latina

CONSEJO DE PEDIATRIA – Obesidad Infantil en América Latina

Prevalencia y esfuerzos de prevención en la infancia y adolescencia Descargar PDF en portugués   En todo el mundo, la obesidad se ha más que duplicado desde 1980. La prevalencia global de sobrepeso y obesidad combinada, se extendió alrededor de 47% en niños y adolescentes entre 1980 y 2013 (1). Mientras que la obesidad una vez

Prevalencia y esfuerzos de prevención en la infancia y adolescencia

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En todo el mundo, la obesidad se ha más que duplicado desde 1980. La prevalencia global de sobrepeso y obesidad combinada, se extendió alrededor de 47% en niños y adolescentes entre 1980 y 2013 (1). Mientras que la obesidad una vez era considerada un problema de país de altos ingresos, ahora personas con obesidad y sobrepeso están en aumento en los países de mediano y bajos ingresos, particularmente en entornos urbanos (2). En 2014, más de 1,9 billones de adultos, de y mayores 18 años de edad, tenían sobrepeso, con más 600 millones de ellos con obesidad. Más preocupante es que se ha estimado 41 millones de niños menores de 5 años con sobrepeso u obesidad en 2014 (2). Lamentablemente, este problema sociopolítico y de salud en todo el mundo, parece que está velozmente creciendo en América Latina y se acrecienta rápidamente en adultos y niños en varios países de América Latina (3).

Se estima que, entre 1980 y 2008, el Index Masa Corporal- IMC- (ingles BMI) promedio en la población de América Latina  ha aumentado aproximadamente 1 kg/m² por década, dos veces mas rápido que el aumento global promedio (3).  Independientemente del tamaño de la economía nacional, actualmente en América Latina los países que sufren más de obesidad son México, Venezuela, Guatemala y Chile (4).

México y Chile están ahora entre las naciones del mundo más obesas. Excesivo peso corporal actualmente ya afecta a más del 50% de la población brasileña y de Argentina (5).

Un estudio argentino (6) reveló que 50.5% de la población excedió valores de peso esperados de ser normales. De éstos, 34,8% eran con sobrepeso, y un IMC mayor o igual a 25 kg/m2; los restantes 14,8% eran obesos, y con IMC sobre 30 kg/m2.

Pero de máxima preocupación para profesionales de la salud, políticos y padres es que esta tendencia de obesidad en América Latina también compromete a los niños.

Se estima que entre 42,5 y 51,8 millones de niños y adolescentes (entre 0-18 años) en América Latina padecen sobrepeso u obesidad, y que representa 20-25% de la población total de los niños y adolescentes en la región (7).

Hablando específicamente de los niños, revisando lo publicado a nivel nacional del combinado de prevalencias de sobrepeso/obesidad en niños en edad escolar, en los últimos 5 años y usando el IMC y la clasificación WHO 2006 para obesidad, se puede observar que varía de 18,9% en Colombia (ambos sexos) a 36,9% en los niños mexicanos (7). En Brasil, uno de cada tres niños entre cinco y nueve años de edad tiene sobrepeso (8). La prevalencia de la obesidad infantil en Chile en 1997 era casi tan altos como los encontrados en 2012 en México, lo que sugiere que la magnitud del exceso IMC en estos países es similar a o incluso superior en México (7).

Cuando se analiza, específicamente, en adolescentes en América Latina, a nivel nacional, el combinado de prevalencias variaron de 16,6% en Colombia (ambos sexos) a 35.8% en las niñas mexicanas. Prevalencias en 2005 en Chile (ambos sexos) eran similares a las prevalencias encontradas en México en el mismo período (2006). México vio fuertes aumentos (1.6 +/- 0,7 puntos porcentuales por año) de 1988 a 2006, aunque las tendencias se redujo en adolescentes y disminuyó levemente en niños en edad escolar desde 2006 hasta 2012.

Tendencias en Colombia desde el 2005 al 2010 corresponden aproximadamente a los 5 años antes en México (1999 – 2006), lo que sugiere que la prevalencia de la obesidad y el sobrepeso está estabilizándose en México pero no en Colombia. En un período de 34 años, el sobrepeso de adolescentes brasileños (10 a 19 años) creció de 3.7% a 21,7% en este grupo etario, lo que indica un alarmante aumento de seis veces (8).

La alta prevalencia actual de la infancia con sobrepeso y obesidad tiene implicaciones importantes de salud pública por dos razones:

Primera, que los niños y adolescentes obesos son alrededor cinco veces más propensos a ser obesos en la edad adulta que los niños y adolescentes que no son obesos.

Alrededor 55% de los niños obesos van a seguir siendo obesos en la adolescencia, y aproximadamente 80% de los adolescentes obesos seguirán siendo obeso en la edad adulta y alrededor 70% serán obeso a la edad de 30 años (9).

Segundo, la obesidad infantil se asocia con perfiles metabólicos adversos para la salud en la infancia y adolescencia (10, 11) y estos perfiles de riesgo adversos persisten en la edad adulta (12-14). Así, el síndrome metabólico (conocido como un conjunto de factores de riesgo cardiovasculares y de diabetes) que se lo consideraba como un problema de “adultos”, ahora se ha convertido cada vez más común en los niños debido a la creciente prevalencia de la obesidad infantil (15).

Síndrome metabólico se presentan con signos de obesidad abdominal, dislipidemia, intolerancia a la glucosa y hipertensión arterial.

¿Qué se está haciendo para combatir esta epidemia de obesidad infantil y alterar los posibles efectos a largo plazo?

Varios países latinoamericanos están tratando estrategias para reducir las tasas de obesidad. Bolivia desarrollo una estrategia de prevención de la obesidad en 2010 y también en Venezuela, donde previamente, había nombrado ministros y programas de control de la producción alimentaria para diseñar políticas de alimentos en un esfuerzo para combatir el aumento de la obesidad (3). En 2008, Argentina aprobó una ley nacional de obesidad, ley Federal Nº 26.396 del 03 de septiembre de 2008 (la llamada ‘Ley de Obesidad’) y establece una política nacional con enfoques para la prevención de la obesidad. Esta ley asegura la creación de sistemas de asistencia dentro de las instituciones de salud pública general, como objetivo principal de controlar la obesidad; también limita la publicidad de los alimentos que contienen exceso de grasa, asegura información nutricional en las etiquetas y garantiza el derecho a la alimentación saludable en las escuelas. Por lo tanto, se dirige a la obesidad como una amenaza a la salud de la población del país (16).

Brasil ha liderado el camino, en la promoción de la actividad física comunitaria y convertirlos en políticas nacionales y con programas financiados (17). En Colombia el movimiento para reclamar el propósito y el espacio público para la promoción de actividad física, esta mejor ejemplificado en el desarrollo del programa de Ciclovía en Bogotá, siendo parte de política de recreación, con la legislación resultante que creó una ley de prevención de obesidad nacional integral en 2009 (17). En 2013 el gobierno mexicano promovió un acuerdo nacional para mejorar la colaboración intersectorial (entre público y privado)  para el control de la obesidad, dando lugar a nueva legislación que aborde la prevención de la obesidad a través de impuestos sobre el azúcar, bebidas endulzadas y comida de baja calidad (junk food) (17).

En una escala más multinacional, en el año 2015, el NIH Fogarty International Center llevó a cabo una prevención del sobrepeso infantil y obesidad en América Latina, que se centró en evidencia científica, política y la práctica diaria. Este taller de dos días estuvo dirigida a muchos factores relacionados con la obesidad infantil en América Latina, incluyendo el papel de las disparidades socioeconómicas, la política alimentaria, la urbanización y la actividad física (18).

Mientras que estos esfuerzos de política (sobre todo alrededor de alimentos y bebidas) son excitantes, queda por ver qué intervenciones funcionen mejor para diferentes países o culturas. Basado en los datos actuales que tenemos, por desgracia, dieta hipocalórica, modificación de estilo de vida y tratamiento médico no tienen mucho efecto en poblaciones de adolescentes debido a la mala adherencia. Además, intervenciones de conducta personal intensiva para la pérdida de peso que son eficaces en la reducción del IMC en adolescentes con sobrepeso u son obesos pero desafortunadamente van disminuyendo su eficacia para las personas con obesidad severa (19).

Fitness –ejercicio- infantil sigue siendo un componente importante para reducir los riesgos de convertirse en un adulto con sobrepeso u obeso y también de adquirir el síndrome metabólico. Un estudio reciente demostró que aun en niños que tienen mediciones de circunferencia abdominal elevada u baja, si están en buenas condiciones físicas tendrán menores riesgos de síndrome metabólico del adulto (20). En cambio, los participantes del previamente mencionado estudio, que tenían la circunferencia abdominal con valores altos y pobre condición cardiorrespiratoria en la infancia eran 8,5 veces más propensos a tener síndrome metabólico en la edad adulta que los que tenían la circunferencia abdominal baja y buena condición cardiorrespiratoria en la infancia. Así también, independientemente de la condición de obesidad infantil, los participantes de edad infantil con poca actividad física (u fitness) que empezaron y continuaron su actividad hacia la adolescencia tendrían en principio menor prevalencia de síndrome metabólico que aquellos que permanecieron con poca actividad física (20). Esto tiene implicaciones políticas sustanciales especialmente por el ejercicio físico en las escuelas, así como los ecosistemas alrededor de barrios para que se encuentren espacios libres propicios, donde los niños pueden ejercitar.

Algunos han recurrido a tratamientos médicos invasivos para combatir la obesidad infantil y adolescente. Estudios recientes de Estados Unidos (21) y Suecia (22) han analizado la cirugía bariátrica. Sin embargo, los resultados no son todos positivos. Han encontrado que estas cirugías pueden resultar en importante deficiencia de vitamina D, y que la posibilidad de cirugía temprana puede afectar el crecimiento del joven. Por lo tanto es importante que futuras políticas nacionales abordan el tema de la edad adecuada en que debería realizarse la cirugía bariátrica en adolescentes. Por otra parte, adherencia del paciente joven e adolescentes a los consejos médicos — el apoyo y el compromiso de su familia, deben ser evaluados antes de que se determina su elegibilidad para la cirugía.

Se debe recordar que en obesidad, que no se trata a un solo miembro de la familia (niño u adolescente afectado), el compromiso es de toda la familia – individuo aislado en dieta u ejercitándose no será una solución duradera a largo plazo. Es un problema que necesita adhesión y compromiso familiar.

En conclusión, hay varios factores a considerar en lo que respecta a la obesidad infantil, para evitar el eventual desarrollo de obesidad y síndrome metabólico en la edad adulta. La importancia de la identificación temprana de los niños en riesgo de desarrollar síndrome metabólico y el potencial de progresar posteriormente a diabetes mellitus tipo 2 y consequente enfermedades cardiovasculares después de la adolescencia no debe ser subestimado (20). Iniciativas actuales en América Latina deben incluir y empezar en la escuela, conjuntamente con otros programas de orden políticos a nivel nacional para abordar obesidad, dieta y actividad física.

Conforme aprendemos más sobre qué enfoque funciona mejor en diferentes países de América Latina, se necesitaran examinar algoritmos específicos para la obesidad infantil lo cual  permita predicciones más realistas de los efectos de la intervención médica y política.

 

  1. Ng M, Fleming T, Robinson M, et al: Global, regional, and national prevalence of overweight and obesity in children and adults during 1980–2013: a systematic analysis for the Global Burden of Disease Study 2013. Lancet 2014; 384: pp. 766-781.
  2. World Health Organization. Obesity and overweight. Geneva: World Health Organization, 2011. http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs311/en,   accessed on 10 June 2016.
  3. Albala C, Corvalan C. Epidemiology of obesity in children in South America. In: Moreno LA, Pigeot I, Ahrens W. Epidemiology of obesity in children and adolescents. New York: Springer; 2011: 95–110.
  4. These are the most obese countries in Latin America, April 2015. http://www.healthcareglobal.com/hospitals/1917/These-are-the-most-obese-countries-in-Latin-America, accessed on 16 Sept 2016.
  5. Arbex AK, Rocha DRTW, Aizenberg M, Ciruzzi MS. Obesity Epidemic in Brazil and Argentina: A Public Health Concern. J Health Popul Nutr. 2014 Jun; 32(2): 327–334.
  6. Gagliardino J, Elgart J, Pfirter G, Gonzalez L, Caporale J, Cormillot A, et al. [Obesity in Argentina: epidemiology, morbimortality and economic impact] Rev Argent Salud Pública. 2010;1:6–12. [Spanish]
  7. Rivera JA, Cossio TG, Pedraza LS, Aburto TC, Sanchez TG, Martorell R. Childhood and adolescent overweight and obesity in Latin America: a systematic review. Lancet Diabetes Endocrinol. 2014; 2 (4):321–32.
  1. Saúde. Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística. Pesquisa de orçamentos familiares 2008-2009. Rio de Janeiro: Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, Ministério da Saúde; 2010. p. 130. [Portuguese]
  2. Simmonds M, Llewellyn A, Owen CG, Woolacott N. Predicting adult obesity from childhood obesity: a systematic review and meta-analysis. Obes Rev. 2016 Feb;17(2):95-107.
  3. Weiss R, Caprio S. The metabolic consequences of childhood obesity. Best Pract Res Clin Endocrinol Metab. 2005; 19:405–419.
  4. Daniels SR. Complications of obesity in children and adolescents. Int J Obes (Lond) 2009;33(Suppl 1): S60–S65.
  5. Schmidt MD, Dwyer T, Magnussen CG, Venn AJ. Predictive associations between alternative measures of childhood adiposity and adult cardio-metabolic health. IntJ Obes (Lond) 2011; 35:38– 45.
  6. Mattsson N, Ronnemaa T, Juonala M, Viikari JS, Raitakari OT. Childhood predictors of the metabolic syndrome in adulthood. The Cardiovascular Risk in Young Finns Study. Ann Med 2008; 40:542–552.
  7. Juonala M, Magnussen CG, Berenson GS, Venn A, Burns TL, Sabin MA et al. Childhood adiposity, adult adiposity, and cardiovascular risk factors. N Engl J Med 2011; 365: 1876–1885.
  8. Alberti KG, Zimmet P, Shaw J. Metabolic syndrome—a new world-wide definition. A consensus statement from the international diabetes federation. Diabet Med. 2006 23:469–480.
  9. Law no. 26.396, 3 September 2008. Approves the Argentinean health policy for obesity. Buenos Aires: Ministerio de la Salud, 2008. 6 p. [Spanish].
  10. Pratt M, Orozco ASC, Hernandez-Avila M, Reis RS, Sarmiento OL. Obesity prevention lessons from Latin America. Preventive Medicine. (69), Supplement, December 2014, Pages S120–S122.
  11. NIH Fogarty International Center. Preventing Childhood Overweight and Obesity in Latin America: Linking Evidence to Policy and Practice https://www.fic.nih.gov/About/center-global-health-studies/Pages/preventing-childhood-obesity-latin-america.aspx
  12. Johnston CA, Tyler C, Palcic JL, Stansberry SA, Gallagher MR, and Foreyt JP: Smaller weight changes in standardized body mass index in response to treatment as weight classification increases. J Pediatr 2011; 158: pp. 624-627.
  13. Schmidt MD, Magnussen CG, Rees E, Dwyer T, and Venn AJ. Childhood fitness reduces the long-term cardiometabolic risks associated with childhood obesity International Journal of Obesity (2016) 40, 1134–1140.
  14. Inge TH, Jenkins TM, Xanthakos SA, et al: Long-term outcomes of bariatric surgery in adolescents with severe obesity (FABS-5+): a prospective follow-up analysis. Lancet Diabetes Endocrinol 2017; undefined.
  15. Olbers T, Beamish AJ, Gronowitz E, et al: Laparoscopic Roux-en-Y gastric bypass in adolescents with severe obesity (AMOS): a prospective, 5-year, Swedish nationwide study. Lancet Diabetes Endocrinol 2017; undefined.

 

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